Hay un momento en la vida, no importa la edad, en la que haces una pausa y comienzas a recapitular todo lo que has hecho, las cosas buenas y malas, haces un examen de conciencia en donde decides si sigues por el camino que llevas o cambias de rumbo, aplicas la de "lo que estás haciendo hoy te lleva a donde quieres estar mañana", normalmente esas pausas sólo las haces cuando sientes que el mundo se te viene encima, o tienes algún problema o que se yo, pero no es muy común, pero cuando despiertas, tomas conciencia las cosas pueden llevar a volverse un problema, en un principio, pero después aprender y vuelves a emprender el vuelo.
El otro día mientas regresaba a mi casa del trabajo comencé a reflexionar, jeje normalmente leo pero ese día se me ocurrió reflexionar jeje, y me di cuenta que no soy una persona a la que le cueste trabajo decir adiós, o al menos no me es tan complicado. En mi vida han pasado muchísimas personas y me han dejado grandes aprendizajes, algunos los he llegado a querer demasiado, pero cuando llega el momento de partir, moverte de lugar, lo tomo con filosofía y simplemente me doy la media vuelta y me voy, a veces los vuelvo a ver y nos saludamos y la pasamos muy padre, y aunque admites que a veces los extrañas sabes que no te son indispensables, a veces pienso que quizás no sea eso tan normal.
Cabe destacar que también noté que no siempre he sido así, antes juraba que volvería a ver a las personas, que seguiríamos estando en contacto y esas cosas que se dicen en las despedidas, normalmente lo cumplía, o hacía un buen intento, prueba de ello son dos de mis grandes mejores amigos, pero un día algo paso, quizás descubrí que las personas cambian y se torna difícil ese contacto, después sencillamente se alejan, ya no hay nada más que hacer simplemente seguir adelante.
Y eso sucedió el día en que perdí a una persona muy especial en mi vida, a quién todavía quiero y recuerdo casi todos los días, también me quería, me adoraba, me lo demostraba todos los días, siempre estaba conmigo se preocupaba por mi, me cuidaba, era mi persona favorita mi adoración y mi luz.
Pasamos muchas cosas, nos divertimos mucho, siempre dijo que yo estaba loca, en fin yo era su consentida, y a mucha honra jeje, esa persona era mi abuelita materna, una persona admirablemente fuerte, con carácter firme, pero en el fondo era tierna, al menos conmigo siempre lo fue, yo simplemente la quise la adore, creo que hasta donde pude la cuide y estuve con ella.
Pasamos muchas cosas, nos divertimos mucho, siempre dijo que yo estaba loca, en fin yo era su consentida, y a mucha honra jeje, esa persona era mi abuelita materna, una persona admirablemente fuerte, con carácter firme, pero en el fondo era tierna, al menos conmigo siempre lo fue, yo simplemente la quise la adore, creo que hasta donde pude la cuide y estuve con ella.
Un día las cosas dejaron de ser fáciles para ella, después de mucho sufrir, se fue, ya era algo que ella esperaba con ansias, siempre lo decía, a nosotros nos dolía pero también entendimos que era justo ya no merecía sufrir tanto, se hizo todo lo posible hasta que ya no quedo de otra más que dejarla ir, tuvimos que aprender a vivir sin verla todos los días.
Ese día mi vida cambió fue un proceso doloroso, obviamente, nunca me cayo el 20, pero no lo reconocí, yo tenía que ser fuerte, incluso podría jurar que no lloré demasiado, según recuerdo sólo fue el día que sucedió, dos días posteriores, y no volví a hacerlo hasta más de un mes después, y ya, me levanté me "resigne", regrese a mi vida normal, recuerdo que eran mis últimos días de cch, terminé bien, cuando tuve que despedirme de mis amigos, fue normal ni siquiera sentí feo, a mi sólo me importaba continuar entrar a la universidad, me temo mucho que nunca extrañé a nadie, sólo había 3 personas importantes, y ellas me siguieron, de hecho todavía están a mi lado, fue algo raro que en su momento ni siquiera me percaté.
Después llegó el amor y se fue y regreso y así, pero el corazón no se sentía igual, al final de cuentas ni lo conocía de toda la vida, ni era de mi sangre, sencillamente no se había muerto, aún había posibilidad de algún día volverlo a ver. Llegó otro gran amor, hasta ahora el amor de mi vida, aunque el dolor fue muchísimo más fuerte, me dolía más el hecho de poderle llorar hasta quedarme sin lagrimas, y no habérselas podido llorar a mi persona favorita, me causaba un gran conflicto, me costo más trabajo dejarlo ir, simplemente porque sabía que de igual manera no se había muerto y mientras viviera podía volverlo a ver, sí estaba medio enferma lo admito jeje
A pesar de todos los conflictos emocionales, lo deje ir, lo solté seguí mi vida, me ha ido muy bien, con altibajos pero es normal tenerlos, seguí conociendo gente y a muchos les dije adiós con mucha facilidad, a mis niños del servicio, a mis compañeros de trabajo, a mis amigos y hermanos de la uni, a veces los extraño y me acuerdo de todo lo que vivimos juntos, lo especiales que son, pero no me siento mal de que ya no estén, hace poco me preguntaron ¿Y no extrañas la escuela a tus amigos? y hasta yo me sorprendí con mi respuesta: No, hay que seguir adelante. Aunque claro de vez en cuando sí lo hago jejeje
Hace poco me despedí de un niño increíble, alegre, simpático, tierno, amable, muy molestable y muy castroso jeje pero que hicimos una buena mancuerna, sabíamos que solo sería temporal, así que disfrutamos nuestro tiempo juntos, ha sido hasta ahora de las pocas personas a las que movió algo despedirme, pero seguimos en la misma línea, él es feliz y esta viviendo su vida, y yo soy muy feliz por eso, sólo me costo poco trabajo decirle bye.
Creo que no soy tan rara como pensé, sólo es que me volví menos sensible a las despedidas, pero debo admitir que aunque han pasado ya 6 años, aún no supero la pérdida de mi luz, aún la extraño, aún me duele, de vez cuando he podido llorar lo que en su momento le quede a deber, ahora digo cómo voy a no poder decir adiós si a una de las personas que ame con todo mi corazón está ahora en otro mundo, ya no la puedo ver ni oler ni tocar, ni hablemos de besar o abrazar, ahora sólo está en mi corazón, seguirá ahí hasta el último día de mi existencia.
Las personas especiales y que quieran seguir en mi vida, saben donde encontrarme, las demás sólo espero haberles dejado algo bueno, y a esas que se quedan y que algún día decidan irse, no las detendré, al contrario mil bendiciones les enviaré, porque cuando pierdes a tu persona favorita, de las que más quieres en el mundo, por las que en su momento hubieras dado todo, el ver a las personas emprendiendo su camino lejos de mi en vez de hacerme sentir mal, me siento feliz, porque están VIVIENDO y lo harán hasta que su destino lo decida.
Después de mi choro mareador...alguien todavía cree que es difícil decir adiós? =)
No hay comentarios:
Publicar un comentario